Buscar
  • Malas Costumbres

Una historia de sustancias prohibidas

El estigma que más me ha costado derribar ha sido el de la terapia.

Siempre rechacé la idea de necesitarla porque no consideraba estar loca o deprimida. Aunque mis actos decían lo contrario.

Todo aparentaba estar bien, profesionalmente parecía ir por buen camino pero vivía sumergida en un loop auto-destructivo. La mayor parte de mi tiempo lo enfocaba en mi carrera y tenía muy normalizado el estrés. A veces trabajaba por las madrugadas y bebía mucho café para permanecer activa. Con los años, este hábito me provocó insomnio. Todos los fines de semana visitaba bares, tomar y sentarme a dibujar se convirtieron en mi válvula de escape. Con los años desarrollé dependencia a ese estado.


¿Cómo iba a notar que había algo mal en mi vida cuando la mayoría de las personas que conocía vivían así?


El error de haber basado mi concepto de éxito en metas profesionales, fue que cuando las alcanzaba, llegaban acompañadas de episodios de ansiedad, ataques de nervios y problemas de sueño.


Después de una crisis nerviosa, años de insomnio y trastornos alimenticios, me di cuenta de que los pensamientos intrusivos y el estrés solían dominarme. Por primera vez fui consciente de que casi todos mis días los vivía en ansiedad y no sabía qué carajos hacer con eso.


¿Era motivo suficiente para considerar la terapia? no para mí.


¿PORQUÉ NOS NEGAMOS A LA TERAPIA?

Se estima que más de 280 millones de personas en el mundo sufren depresión. A pesar de eso, nos negamos a abordar el tema con seriedad. En el último informe sobre la situación mental en México, menos del 20% de las personas consideraron necesitar ayuda psicológica a pesar de que alrededor del 40% declararon vivir en estrés, preocupación y ansiedad. (1)


Y yo pertenecía a ese porcentaje de la población.


Tal como lo declara la ONU, la salud mental ha estado oculta tras una cortina de discriminación durante un largo tiempo. Según sus datos, cerca de 1000 millones de personas viven con un trastorno mental, 3 millones de personas mueren cada año por el consumo nocivo de alcohol y una persona se suicida cada 40 segundos. (2)


Es difícil considerar la opción de tomar terapia en una sociedad que acostumbra evadir emociones con alcohol, tabaco, comida y cafeína.


Además, en América Latina, tener tiempo y presupuesto para atender la salud mental es un privilegio.


MI PUERTA DE ENTRADA

En esa época de estrés, comencé a utilizar la cannabis para relajarme y combatir mis episodios de insomnio. Afortunadamente funcionaba y lograba conciliar el sueño pero mis angustias siempre volvían y me sentía cansada todo el tiempo.


Investigando sobre salud mental, encontré documentales y estudios sobre la efectividad de los psicodélicos como tratamiento de apoyo en la depresión, ansiedad y episodios de estrés post traumático. Yo no creía tener motivos suficientes para tomar terapia pero los psicodélicos si que me atraían.


Creo que la mayoría de las personas que llegamos a los psicodélicos buscando una solución a nuestra depresión o ansiedad, en realidad no sabemos identificar con claridad nuestras emociones ni nuestras reacciones a ellas y por ende, las negamos o no las cuestionamos.


Después de algunas sesiones psicodélicas, empezó a evolucionar la perspectiva que tenía de mí y del mundo que me rodea. Hay quienes no se sienten cómodos con los cambios de perspectiva. La experiencia de que la realidad luzca tan frágil les puede aterrar o generar ataques de ansiedad. Los psicodélicos sin una supervisión adecuada pueden desencadenar experiencias traumáticas en algunas personas.


No es mi caso, más allá de que he tenido viajes profundos y muy personales, aprendí que la perspectiva de mi realidad tenía que ver más con mis emociones y con mi sistema de pensamientos, que con la realidad misma.

Hasta entonces noté con claridad que llevaba años reprimiendo emociones y se manifestaban en círculos auto-destructivos. Mis problemas de autoestima y falta de seguridad se alojaban en zonas profundas y oscuras de mi interior.


¿Y ahora qué hacía con eso? al fin lo había entendido, tenía que tomar terapia.


PARA RESOLVER LOS PROBLEMAS HAY QUE TENER PREGUNTAS BIEN PLANTEADAS.

Dice el psiquiatra Rafael Lopez en este podcast, que para resolver nuestros problemas, solo hay que tener las preguntas bien planteadas. Los psicodélicos me ayudaron a lanzar las preguntas, pero el planteamiento adecuado ha sido producto de la terapia.


A pesar de llevar toda la vida evadiendo mis problemas, creía que entendía mis viajes psicodélicos y pensaba que podría desarrollar este proceso sola, pero estaba equivocada.


Bajo el efecto de estas sustancias, el cerebro percibe mucha más información de la que está acostumbrado a procesar. Solemos sobre-estimamos y creernos capaces de interpretar esa información sin cuestionar nuestro juicio. Aún cuando la mayoría de las personas es experta en auto-engañarse.


La parte más significativa de los psicodélicos está en la integración de las experiencias. Toda la información posterior a una sesión puede influir drásticamente en la manera con la cual se abordará la realidad.


Las sesiones recreativas cuyo único objetivo es disfrutar, también suelen ayudar mucho al estado de ánimo. Cuando se hacen de manera informada, pueden convertirse en experiencias asombrosas y trascendentales. Así fueron todas mis primeras experiencias.


Sin embargo, cuando se consumen con fines terapéuticos, es muy importante conocer la dosis de cada sesión y darle un seguimiento adecuado.


Por ese motivo, lo más sincero que pude hacer fue dudar de mis capacidades y poner mis emociones en manos de profesionales.


SIGO EN PROCESO

Esta no es una historia con final feliz porque ni siquiera tiene un final. Mi historia con la terapia inició pocos meses antes de la pandemia y ha significado vivir un proceso transformador a la par de una crisis mundial.


Existen distinto tipo de terapias, en un inicio no sabía con quién acudir y conozco a personas a las que les ha ayudado tomar Reiki o realizar constelaciones así que me recomendaron un par de terapias alternativas. No tengo nada en contra de estas, pero a mi no me funcionaron del todo.


Mis verdaderos cambios empezaron a notarse hasta que tomé terapia cognitivo-conductual (de la cual me dieron de alta hace un año) Esta me ayudó a identificar el estrés y la ansiedad antes de que me dominen y a sanar mi relación con la comida.


Actualmente estoy tomando sesiones de psicoanálisis para trabajar con mi inconsciente e integrar mis experiencias con psicodélicos.


Mi días han dado un enorme un giro, mi trabajo y mis metas han cambiado completamente. Me mudé a una ciudad pequeña con un estilo de vida más tranquilo. Ahora disfruto mucho lo que hago, disfruto mucho lo que como y disfruto mucho el lugar que habito. No sé qué va a suceder futuramente, pero sí sé que al fin duermo tranquilamente.


¡Gracias por leerme! ¡cuídate! ¡te quiero!.


Isa :)


RECURSOS Y FUENTES

Si quieres empezar a tomar psicodélicos de manera terapéutica te recomiendo primero plantear bien tus dudas: ¿qué es exactamente lo que quieres resolver? ¿sabes identificar tus emociones y tus reacciones a ellas? ¿conoces el impacto que tienen en ti y en las personas que te rodean? Tal vez podrías intentar primero con terapia o al menos, tratar de integrar tus sesiones psicodélicas con ayuda profesional.


Aquí te comparto el contacto de mi psicoanalista por si te interesa este tema:

https://linktr.ee/Lisergicos



Fuentes consultadas en la redacción de este artículo:


(1)INFORME SOBRE LA SITUACIÓN MENTAL EN MÉXICO

https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/648021/INFORME_PAIS_2021.pdf


(2) ONU-SALUD MENTAL

https://www.who.int/es/news/item/27-08-2020-world-mental-health-day-an-opportunity-to-kick-start-a-massive-scale-up-in-investment-in-mental-health


ONU-DEPRESIÓN

https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression




788 visualizaciones

Entradas Recientes

Ver todo
BANDERA TIENDA 1.png